Un mercado laboral es socialmente eficaz cuando permite trabajar, progresar y planificar el futuro. En España, demasiadas personas siguen sin poder hacer ninguna de esas tres cosas con tranquilidad. Por ello, presentar cada aumento de afiliación como una victoria definitiva desvía la atención de lo esencial que es la calidad de ese empleo. La prueba de una buena política laboral está en la continuidad del empleo, la suficiencia del salario y las oportunidades de quien busca trabajo. Y ahí seguimos teniendo un problema profundo.
