Starlink, el negocio de conectividad de SpaceX, la empresa de Elon Musk, tiene la vista puesta en expandirse por Europa. Su oposición a unas nuevas normas que podrían limitar el acceso de las compañías extranjeras al espectro de comunicaciones móviles por satélite es reveladora. Cuatro grupos europeos de telecomunicaciones desvelaron el 19 de octubre que estudian presentar su propia oferta por el espectro. Es probable que la alianza sea recibida como una provocación en Washington. Pero Europa debería dar prioridad a una red de satélites propia.
