Los mercados de capitales están viviendo un momento extraordinario. El capitalismo estadounidense parece moverse en un estado de euforia desbordante, impulsado por la inteligencia artificial, la abundancia de financiación y unas expectativas de crecimiento difíciles de contener. La magnitud, la velocidad y el dinamismo de este fenómeno resultan admirables. Sin embargo, tras el entusiasmo empiezan a vislumbrarse excesos que invitan a la cautela.
