La llaman la torre malquerida. Tiene las mejores vistas de París porque con sus 209 metros es la torre más alta, pero también, dicen los parisinos, porque desde lo alto del rascacielos no se ve su propia fealdad en el horizonte. La Torre Montparnasse, que a pesar de su impopularidad es uno de los edificios más característicos de París, se encuentra desde hace meses en un limbo inmobiliario, pues el ambicioso proyecto para renovarla, que empezó a perfilarse hace una década y cuyas obras iniciales tendrían que haber comenzado este otoño, ha sido rechazado por la mayoría de sus propietarios por su elevado coste: 800 millones de euros.
