Juan Roig, presidente de Mercadona, ha entronizado en sus supermercados el surtido reducido para que, sin sentirse abrumado, el consumidor acierte y ejecute cuanto antes. Y es que el tiempo es un bien demasiado valioso y escaso como para dedicarlo a una actividad rutinaria como hacer la compra. Por el contrario, el modo automático sí se aparca en un espacio físico donde confluyen el capricho inocente, la sensación de descubrimiento y un componente lúdico. Véase, una tienda de Flying Tiger Copenhagen.
