Los economistas sí tienden a ponerse de acuerdo en algo: su oposición a los controles de los alquileres, porque perturban el mercado. Pero muchas de las distorsiones también pueden achacarse a las hipotecas a tipo fijo.
Los economistas sí tienden a ponerse de acuerdo en algo: su oposición a los controles de los alquileres, porque perturban el mercado. Pero muchas de las distorsiones también pueden achacarse a las hipotecas a tipo fijo.