Cada pocas décadas alguien anuncia que la ciencia está llegando a su fin. Albert Michelson lo sugirió en 1903 y Stephen Hawking volvió a plantearlo casi un siglo después. Hoy la tentación regresa de la mano de la inteligencia artificial. En 2024, Demis Hassabis y John Jumper recibieron la mitad del Nobel de Química por su trabajo en predicción de estructuras de proteínas. Tras el premio, Hassabis y su equipo definieron su creación como “el modelo de cómo la IA puede acelerar toda la ciencia a la velocidad digital”.
