La huelga indefinida de los trabajadores de Airbus entró ayer en su segunda jornada en las plantas españolas, con un seguimiento que llegó al 90%. Los sindicatos reclaman mejoras salariales y laborales, además de garantías sobre la carga de trabajo. En plena negociación, la dirección ha advertido, según los sindicatos, de que la continuidad de los paros puede comprometer pedidos y la reputación de la compañía, y ha llegado a plantear la suspensión de las contrataciones previstas en España. Es una forma de presión que eleva la tensión de un conflicto enquistado desde hace meses.
