La competencia por el capital es feroz, y los precios lo reflejan. Los mercados globales de bonos están inundados no solo de montañas de deuda pública, consecuencia de unos déficits descomunales, sino también de emisiones de los gigantes tecnológicos para financiar el auge de la inteligencia artificial. Las rentabilidades del Tesoro estadounidense a largo plazo se han ajustado en consecuencia: el bono a 30 años alcanzó el martes el 5,3%, su nivel más alto desde 2007. Con Washington y las grandes tecnológicas sin dar señales de frenar, el crédito al consumo es el candidato más probable a sufrir el encarecimiento. Una temporada decepcionante de compraventa de vivienda indica que ya está ocurriendo.

Seguir leyendo

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *