Durante años, las personas han sufrido repetidamente prácticas comerciales agresivas y esa presión asfixiante de las llamadas no solicitadas para cerrar acuerdos verbales sin apenas información y sin transparencia, esto ha erosionado su confianza en el sector eléctrico. Incluso, estos comportamientos han sembrado y siembran una sensación de indefensión que es especialmente grave cuando hablamos de un servicio esencial como la energía.
