Larry Fink es la persona más poderosa del mercado financiero. Ese estatus se lo otorga BlackRock. Como presidente y consejero delegado de la mayor gestora de fondos del mundo administra 14 billones de dólares. Su tarjeta de visita abre cualquier puerta. Líderes políticos, banqueros centrales, supervisores o empresarios quieren escuchar a quien el escritor William D. Cohan comparó con el mago de Oz: “El hombre detrás de la cortina”. Su influencia es la más deseada: no se ve, pero está en todas partes. Fink (Van Nuys, California, 74 años) estuvo el pasado miércoles en Madrid dentro de una gira por Europa. Tras reunirse con clientes en el Hotel Santo Mauro, EL PAÍS le entrevistó en exclusiva en el club privado Monteverdi.
