Alta es una ciudad noruega de 20.000 habitantes situada en una esquina del mundo. A 1.800 kilómetros por carretera al norte de Oslo. Es enero y en la calle hace 17 grados bajo cero. Mina Steen (20 años) es profesora de una clase de niños de 12 años y jugadora de balonmano. Hoy les va a hablar del fondo soberano de Noruega. El más poderoso del mundo. El artífice de convertir el petróleo del Mar del Norte en un tesoro con maldición propia. Un complejo engranaje institucional cuyas decisiones se escrutan desde Washington a Tel Aviv. Sofisticación financiera e inteligencia artificial al servicio del pueblo. Si los viejos sabios medievales querían transmutar el plomo en oro, los modernos noruegos han logrado transformar en riqueza los átomos de carbono e hidrógeno enterrados bajo el mar. Pura alquimia del siglo XXI.

