El Gobierno llevaba cerca de dos meses haciendo saber que ya no apoyaba la fusión prevista entre Indra, que preside Ángel Escribano, con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), compañía de su presidente y su hermano Javier. Pero no fue hasta la noche del miércoles cuando la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) se pronunció mediante un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La nota enseña la puerta de salida al presidente de Indra al señalar su “preocupación por la influencia que el conflicto de interés está teniendo en el análisis de dicha operación, a pesar de las medidas de mitigación puestas en marcha“. Y exige “despejar” ese conflicto “antes de acometer el análisis de la operación”.
