El impacto de la guerra en Oriente Próximo amenaza con agravar la situación de los hogares españoles y volver a convertir su bolsillo, ya debilitado, en víctima colateral del conflicto. La ecuación es sencilla: los precios están un 18% por encima de los niveles de 2021, cuando se desató la primera gran ola inflacionaria, pero los salarios no se han revalorizado con la misma intensidad. En otras palabras, los consumidores se enfrentan a un nuevo mazazo sin haber recuperado del todo el poder adquisitivo perdido.
