El aumento de los costes energéticos de la guerra ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán desatada el pasado 28 de febrero ya golpea a los ciudadanos. En apenas ocho días, los precios del gas y del petróleo han subido un 48% y un 14%, respectivamente, según Funcas. Aunque este centro de análisis es cuidadosamente prudente a la hora de sacar conclusiones, no deja de advertir que tras los ataques, “los precios energéticos se han tensionado abruptamente, amenazando con desencadenar una espiral inflacionaria similar a la que surgió a raíz de la guerra de Ucrania”.
