Monitorizar el mercado del alquiler de forma continuada, poner de acuerdo a las distintas administraciones para que se coordinen entre sí a la hora de fijar sus regulaciones y que todas ellas inviertan en herramientas que permitan llevar a cabo un intercambio de datos fluido, pasan por ser las únicas herramientas capaces de impedir que la expansión de plataformas como Airbnb transforme (para mal) los barrios residenciales en los que vienen expandiendo en los últimos años. Estas son las principales recomendaciones que ofrece el estudio The economic impacts of shortterm rentals and regulations: A literature review (El impacto económico de los alquileres a corto plazo y la normativa: revisión bibliográfica), publicado este miércoles por Fedea, el think tank apoyado por el Banco de España y algunas de las grandes empresas del Ibex.
