El euro y las inversiones vinculadas a la moneda única en los mercados de capitales han ganado terreno desde que Donald J. Trump ha vuelto a la Casa Blanca. Y la UE quiere que esta senda se mantenga. Es una vía, entienden sus instituciones y los Estados miembros, de avanzar en la seguridad económica en tiempos de grandes tribulaciones geoestratégicas. “Un papel internacional más importante del euro puede ser una piedra angular en nuestra estrategia para reducir riesgos y contribuir a la estabilidad económica y financiera”, ha justificado el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, al acabar la reunión del Eurogrupo, los ministros de Finanzas de la zona euro. Cinco de ellos, los representantes de las economías más grandes, más el de Polonia, se han visto antes y también han marcado este objetivo en rojo en su agenda, según han explicado al acabar su encuentro.
