Hay algo extraño en el discurso económico actual. Por un lado, nadie duda de que vivimos tiempos frágiles: tensiones geopolíticas, deudas insostenibles, demografía invertida, cambio climático, disrupción tecnológica… Por otro, los mercados cotizan cerca de máximos. ¿Quién tiene razón? Hay tres formas de verlo. La primera es que los mercados aciertan. Los riesgos existen, pero el sistema aguanta más de lo que creen los agoreros. Las tensiones se contendrán, la deuda se irá licuando, los robots suplirán a los trabajadores que falten. No sería la primera vez que los profetas del desastre se equivocan.

Seguir leyendo

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *