La sensación de urgencia crece y los líderes europeos tratan de avanzar. Aunque la economía europea es más rica que China y tenemos más población que EE UU, la brecha de crecimiento y la pérdida de competitividad industrial no para de agrandarse. Las cumbres se repiten una tras otra, pero al igual que ocurre en la obra de Beckett, el resultado no mejora y la solución a los problemas estructurales de la UE parece que nunca llega (como Godot). La falta de consenso entre los 27 es notoria y una vez más crecen las voces que defienden una Europa a dos velocidades.
