Marcel Proust menciona varias veces la Bolsa en su monumental En busca del tiempo perdido. En aquella obra, publicada hace más de un siglo, quienes invierten son personas de un nivel socioeconómico elevado. En este tiempo, los mercados de capitales han cambiado mucho y están al alcance de todo tipo de inversor. De hecho, a lo largo de las últimas décadas, la Bolsa ha conocido épocas de una muy elevada participación de los minoristas. Sin embargo, en los últimos años, varios factores, como ciertas desventajas competitivas y excesos regulatorios, han provocado que muchos pequeños inversores se queden en el camino. Parafraseando aquella novela, hoy la Unión Europea (UE), y con ella España, se encuentran en busca del minorista perdido.
