
El que puede ser punto cero de la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), la soldadura del kilómetro 318,681 de la línea Madrid-Sevilla, tiene a su alrededor una sucesión de contratos que se ha colocado en el debate político y centra las pesquisas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Fuentes cercanas a la dirección de la obra de renovación del tramo Guadamez-Córdoba, tutelada por las públicas Adif (gestor de la infraestructura ferroviaria) e Ineco (ingeniería dependiente del Ministerio de Transportes), aseguran que se “han dado muchas vueltas en los últimos días a todos los procesos sin detectar incumplimientos o fallos en la ejecución e inspección de la soldadura”.
